Vértigos estacionales: el papel desconocido de la vitamina D

¿Sufre más vértigos en otoño? Sepa que existe un vínculo científicamente comprobado entre la disminución de la exposición solar, la deficiencia de vitamina D y el aumento de los vértigos estacionales. Estudios internacionales revelan que el riesgo de vértigo puede multiplicarse hasta 23 veces en personas con carencia. Nuestros consejos prácticos, prevención y soluciones para recuperar su equilibrio.

¿Por qué se consulta más por vértigos en otoño?

Si ha notado un aumento de sus síntomas vertiginosos con la llegada del otoño, no está solo. Esta observación, compartida por numerosos pacientes y profesionales de la salud, está hoy confirmada por la investigación científica. Varios estudios internacionales demuestran una variación estacional significativa del vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), el tipo de vértigo más frecuente, con un pico de incidencia durante los meses de invierno y principios de primavera [1,2,3].

En Suiza, este fenómeno adquiere una dimensión particular. Desde el mes de septiembre, la duración del día comienza a disminuir drásticamente: pasamos de más de 13 horas de luz diurna a principios de otoño a menos de 9 horas a finales de noviembre, es decir, una pérdida de más de 4 horas de luz solar en solo tres meses [4]. Esta reducción espectacular de la exposición solar no deja de tener consecuencias en nuestro organismo y nuestro sistema vestibular.

El vínculo científico entre vitamina D y vértigos

Comprender el mecanismo

El VPPB resulta del desplazamiento de pequeños cristales de calcio llamados otolitos en el oído interno. Estos cristales, que normalmente desempeñan un papel esencial en nuestra percepción del equilibrio, pueden desprenderse y desplazarse en los canales semicirculares, provocando esa sensación desagradable de que todo gira a nuestro alrededor.

La vitamina D desempeña un papel crucial en el metabolismo del calcio y la salud de nuestro oído interno. Producida principalmente por nuestra piel cuando se expone a los rayos ultravioleta del sol, esta vitamina se vuelve naturalmente deficitaria durante el otoño y el invierno en Suiza, donde la insolación puede caer a menos de 50 horas mensuales en diciembre en algunas regiones.

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Lo que revelan los estudios

Las investigaciones científicas han establecido un vínculo notable entre los niveles de vitamina D y la frecuencia de los vértigos:

  • Un estudio coreano realizado con cerca de 300 personas mostró que el 80 % de los pacientes con VPPB presentaban un nivel de vitamina D inferior a 20 ng/ml, frente al 60 % en el grupo de control [5]

  • El riesgo de vértigo se multiplica por 3,8 en personas con un nivel entre 10 y 20 ng/ml

  • De manera espectacular, este riesgo se multiplica por 23 en aquellas cuyo nivel es inferior a 10 ng/ml [5]

Un estudio realizado en Shanghái durante seis años observó una correlación inversa entre los niveles séricos de vitamina D y el número de consultas por VPPB, con niveles particularmente bajos durante los meses de invierno [6]. En Austria, donde el clima es comparable al de algunas regiones suizas, los investigadores confirmaron que la mayoría de los síntomas aparecen en invierno, seguidos de la primavera, con una correlación negativa con las horas de insolación [1].

VPPB y vitamina D

Otros factores estacionales en juego

Más allá de la vitamina D, varios otros elementos contribuyen al aumento de los vértigos en otoño e invierno:

Las infecciones virales: Los resfriados, gripes e infecciones otorrinolaringológicas, más frecuentes durante la temporada fría, están estrechamente asociados al VPPB [3,7]. A veces, el sistema inmunitario, después de combatir una infección de las vías respiratorias, puede atacar por error al oído interno, provocando lo que se denomina neuritis vestibular.

El estilo de vida sedentario: Naturalmente pasamos más tiempo en interiores durante el otoño y el invierno suizos. Esta reducción de la actividad física puede favorecer la desmineralización ósea y, por ende, afectar a los otolitos del oído interno [3].

La presión atmosférica y la humedad: Los cambios climáticos rápidos, particularmente frecuentes en nuestro país alpino, también pueden desempeñar un papel en el desencadenamiento de las crisis vertiginosas.

Reconocer los signos de una deficiencia de vitamina D

La deficiencia de vitamina D puede manifestarse mediante diversos síntomas, a menudo discretos al principio:

  • Fatiga crónica y falta de energía persistente

  • Vértigos o sensaciones de que la cabeza da vueltas

  • Debilidad muscular, particularmente en las piernas

  • Dolores óseos o articulares

  • Sistema inmunitario debilitado con infecciones frecuentes

  • Estado de ánimo decaído o síntomas depresivos

  • Cicatrización lenta de las heridas

Si reconoce varios de estos síntomas, especialmente combinados con episodios de vértigos, puede ser conveniente hablar con su médico y considerar un análisis de sangre de vitamina D.

Qué hacer: soluciones prácticas y prevención

1. Maximizar la exposición solar (incluso en otoño)

Aunque los días se acortan, cada rayo de sol cuenta. Los especialistas recomiendan una exposición de aproximadamente 15 a 30 minutos al día, descubriendo el rostro, los brazos y las manos cuando el tiempo lo permite. En Suiza, privilegie las horas alrededor del mediodía, cuando el sol está más alto, particularmente durante los meses de octubre a marzo.

El fin de semana, aproveche para dar un paseo por la montaña: la insolación suele ser mejor que en el llano, donde las nieblas otoñales pueden limitar drásticamente la exposición solar. En Ginebra, por ejemplo, la insolación en noviembre puede ser la mitad que en La Dôle.

Baño de sol en otoño

2. Adaptar la alimentación

Algunos alimentos pueden contribuir a mantener niveles adecuados de vitamina D:

  • Pescados grasos: salmón, caballa, sardinas, arenque (fuentes excelentes)

  • Aceite de hígado de bacalao (la fuente alimentaria más rica)

  • Yema de huevo

  • Champiñones expuestos a UV (shiitake, rebozuelos)

  • Productos lácteos enriquecidos disponibles en Suiza

Sin embargo, hay que ser realistas: la alimentación por sí sola difícilmente cubre las necesidades de vitamina D durante el invierno suizo.

3. Considerar la suplementación

Los estudios clínicos son concluyentes: una suplementación con vitamina D y calcio puede reducir significativamente las recidivas de VPPB. Un estudio aleatorizado con cerca de 1000 pacientes mostró una reducción del 24 % al 45 % de la tasa de recidiva anual, siendo el efecto particularmente marcado en las personas con mayor carencia [8,9].

El protocolo estudiado consistía en una toma diaria de 400 unidades internacionales de vitamina D y 500 mg de calcio, dos veces al día. No obstante, antes de comenzar cualquier suplementación, es esencial consultar con su médico tratante, quien podrá, si es necesario, prescribir un análisis de sangre y adaptar las recomendaciones a su situación personal.

Suplementos de vitamina D3+K2 de calidad están disponibles en la recepción del Centro Activate de Ginebra.

4. La importancia de la rehabilitación vestibular

Si sufre de vértigos, la buena noticia es que el VPPB se trata notablemente bien. Las maniobras de reposicionamiento de los otolitos, como la maniobra de Epley, a menudo permiten resolver el problema en una sola sesión. En el Centro Activate en Thun, nuestros especialistas en rehabilitación vestibular están formados en estas técnicas y pueden acompañarle para:

  • Establecer un diagnóstico preciso del tipo de vértigo que padece

  • Realizar las maniobras de reposicionamiento apropiadas

  • Enseñarle ejercicios para practicar en casa en caso de recidiva

  • Implementar un programa de rehabilitación adaptado para fortalecer su sistema de equilibrio

La rehabilitación vestibular es tanto más eficaz cuanto antes se inicie. No espere a que los vértigos se vuelvan incapacitantes en su vida diaria.

5. ¿Cuándo consultar de urgencia?

El VPPB es benigno en sí mismo. Sin embargo, si además de vértigos observa otros síntomas como:

  • Vértigos acompañados de fuertes dolores de cabeza

  • Trastornos de la visión (visión doble, pérdida de campo visual)

  • Dificultades para hablar o tragar

  • Debilidad o entumecimiento en un lado del cuerpo

  • Pérdida del conocimiento

  • Dificultades para caminar o coordinación alterada

  • Confusión o cambios de comportamiento

Estos síntomas pueden indicar una afectación central (neurológica) que requiere atención urgente. En caso de duda, llame a urgencias o a su médico tratante sin demora.

Un mensaje de esperanza

Si el otoño y el invierno en Suiza crean condiciones favorables para la aparición o recidiva de vértigos, la comprensión científica de este fenómeno nos ofrece hoy soluciones concretas y eficaces. La combinación de una atención a los niveles de vitamina D, un estilo de vida adaptado y un recurso temprano a la rehabilitación vestibular permite prevenir y tratar eficazmente estos trastornos del equilibrio.

El VPPB no es una fatalidad, ni siquiera durante los meses más oscuros del año. Con las estrategias adecuadas y un acompañamiento profesional apropiado, puede recuperar su equilibrio y atravesar el otoño con serenidad.

Jean-Jacques Lagarde - nuestro fisioterapeuta vestibular está a su disposición para sus problemas de VPPB e inestabilidades asociadas a un déficit vestibular.

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Centro Activate – Especialistas en rehabilitación vestibular Para cualquier pregunta o para solicitar cita: www.vestibulaire.ch

Este artículo se proporciona a título informativo y no sustituye una consulta médica. En caso de vértigos, consulte siempre a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso.

Referencias científicas

[1] Seo, T., Miyamoto, A., Saka, N., et al. (2024). Seasonality of benign paroxysmal positional vertigo: A retrospective study from Central Europe. Wiener Klinische Wochenschrift, 136, 85-90. https://doi.org/10.1007/s00508-023-02237-w

[2] Jeong, J., Kim, J. S., Shin, J. W., et al. (2024). Seasonal variation in peripheral vestibular disorders based on Korean population data. Laryngoscope Investigative Otolaryngology, 9(2), e1254. https://doi.org/10.1002/lio2.1254

[3] Cao, Z., Zhao, X., Ju, Y., Chen, M., & Wang, Y. (2020). Seasonality and Cardio-Cerebrovascular Risk Factors for Benign Paroxysmal Positional Vertigo. Frontiers in Neurology, 11, 259. https://doi.org/10.3389/fneur.2020.00259

[4] MétéoSuisse. (2023). L'automne météorologique. Consulté sur https://www.meteosuisse.admin.ch

[5] Jeong, S. H., Kim, J. S., Shin, J. W., et al. (2013). Decreased serum vitamin D in idiopathic benign paroxysmal positional vertigo. Journal of Neurology, 260(3), 832-838. https://doi.org/10.1007/s00415-012-6712-2

[6] Wu, Y., Chen, W., Zhou, J., et al. (2019). Seasonal variation of idiopathic benign paroxysmal positional vertigo correlates with serum 25-hydroxyvitamin D levels: a six-year registry study in Shanghai, China. Scientific Reports, 9, 17429. https://doi.org/10.1038/s41598-019-52803-4

[7] Gacek, R. R. (2003). Pathology of benign paroxysmal positional vertigo revisited. Annals of Otology, Rhinology & Laryngology, 112(7), 574-582.

[8] Kim, J. S., Oh, S. Y., Lee, S. H., et al. (2020). Randomized clinical trial for prevention of benign paroxysmal positional vertigo recurrence: vitamin D and calcium supplementation. Neurology, 95(9), e1117-e1125. https://doi.org/10.1212/WNL.0000000000010343

[9] AlGarni, M. A., Mirza, A. A., Althobaiti, A. A., Al-Nemari, H. H., & Bakhsh, L. S. (2018). Association of benign paroxysmal positional vertigo with vitamin D deficiency: a systematic review and meta-analysis. European Archives of Oto-Rhino-Laryngology, 275(11), 2705-2711. https://doi.org/10.1007/s00405-018-5146-6